Crónicas de miopía, todo lo que necesitas saber sobre mi operación

21.09.2017

Jamás le tuve miedo a la página en blanco y hoy es como si empezara una nueva página de mi vida en el blog. Tanto que decir de tantos sentimientos juntos en dos meses de estar en descanso médico total y con la prohibición de usar laptop, smartphones, tablet.  Te voy a contar mi experiencia como miope antes y después de mi operación oftálmica de ambos ojos. He aquí todo lo que necesitas saber de la vida de una miope y la vida post operatoria …

 

Había pasado gran parte de mi vida literalmente mirando a tientas ya que sin lentes de contacto o anteojos era prácticamente un topo. Ya había olvidado mis días de adolescencia de nadar en una gran piscina olímpica, y de jugar tenis porque aunque no lo creas no veía mis pies claramente. Muy a pesar de mis limitaciones visuales pude llevar una vida prácticamente normal gracias a mis lentes de contacto y a mis gafas.

Soy el tipo de persona que siempre le está buscando el sentido a todo lo que hace y a todo lo que ocurre. Un día  reflexionaba  como vería la vida sin smartphones, ni laptop, ni redes sociales, ni blog, ni televisión, ni cine… ni siquiera leer ¿Cómo sería la vida en la profundidad de mis pensamientos,  en la lejanía de la palabra escrita y la imagen en movimiento ?

Ese día me tocaba mi chequeo habitual con el oculista y exclamó  imperativamente “Milagros ya tu miopía ya está estable, eso quiere decir que tenemos que operarte”, a lo que accedí inmediatamente con un rotundo ¡Sí!, fue un sí parecido al ¡Sí , acepto! del día que me casé, con seguridad absoluta.

Después me tocó pensar en los riesgos de la intervención quirúrgica y firmar un formulario que me advertía de las contraindicaciones de la inserción de dos lentes intraoculares “Una cada 100 000 personas podría quedar mal o ciega… pero es muy extraño hoy en día” (la experiencia multiplicada por dos, ya que se trataba de ambos ojos).

 

Me armé de valor y conversé con mi familia, en unos días después me encontraba con una bata blanca, en una banca con otros compañeros miopes, esperando mi turno de operación. Un señor con cara de esperanza y pavor  se daba valor a sí mismo exclamando a voz en cuello ¡No tengo miedo, yo soy valiente!; un veinteañero sentado a mi izquierda temblaba al punto que hacía tambalear toda la banca de la fila de compañeros con los ojos dilatados.

Y ahí me encontraba yo, con mil gotas de anestesia en el ojo derecho, rogando porque todo aquello pasara rápido, porque aunque podría parecer jocoso mi relato, tiene en el fondo un  poquito de espeluznante cuando piensas en lo vital, mágico decisivo  y primordial que es el sentido la vista y en lo vulnerable que puede ser la vida del ser humano.

He aquí una imagen similar a mi experiencia antes de entrar a la sala de operación.

 

“Miopía de 10.5 en un ojo y 7.5 en el otro versus un momento de tensión, tengo que enfrentar esto, me decía a mí misma” , al mismo tiempo en que la enfermera me daba un somnífero para relajarme. Mi operación no era común, se trataba del mismo procedimiento de la operación de cataratas pero aplicado al caso de miopía.

En unos segundos ya estaba saludándome el doctor y las enfermeras a cargo de mi intervención quirúrgica… pasaron 45 minutos de concentrarme en mirar una lucecita que luego se convirtió en muchas formas de colores pasteles líquidos (así veía literalmente los movimientos en mi ojo). Me cubrieron como pirata con un parche en el ojo derecho, seguidamente mi esposo y mi mamá me llevaron a casa.

Me encontraba ida, dormí mucho, mi esposo me cuidó con dedicación toda la noche, cual princesa. El desayuno en la cama y el caminar de su mano con mis ojos cerrados fue una experiencia hermosa, que  hace acrecentar mi confianza y mi  eterna gratitud con Dios, lo cual reafirma la hermosa elección que hice al elegirlo como mi compañero de por vida.

El médico me quitó el parche de pirata al siguiente día y hermana como te explico que ¡Vi la luz!, una maravilla que no alcanzo a describir, la claridad de las letras del consultorio de mi oculista eran una realidad. Luego volví a casa donde me siguió cuidando mi esposo en las noches y en las mañanas mi mamá me ayudaba a recuperarme con tanta ternura en su casa, mientras Carlos estaba en el trabajo.

La misma experiencia se repitió con el ojo izquierdo y los días en casa out of office, supuestamente aburridos se tornaron muy reconfortantes para mi vida, como un bálsamo de dulzura para mi alma. Descubrí que más importante que la misma vista es el AMOR de mi familia y me siento más que agradecida con esta experiencia lejos de todo, del mundo, del iphone, de absolutamente todo excepto mi familia.

Me quedé con la prescripción de usar lentes de cerca para trabajar y de lejos para ir  al cine ¡No me quejo en lo absoluto! Ahora valoro más que antes mis cinco sentidos.

 

¡Gracias Dios, porque ahora veo y percibo intensamente la hermosura de la vida más radiante que antes!

¡Gracias Dios porque gracias a mi paladar puedo degustar la delicia del chocolate caliente en un tarde lluviosa!

¡Gracias Dios porque mis oídos son capaces de percibir la magia del Cascanueces de Tchaikovsky!

¡Gracias Dios porque oler mi perfume de manzana me llena de energía!

¡Gracias Dios porque puedo acariciar la suavidad del  viento!

 

Y así empieza un nuevo capítulo de mi vida y Mi Cartera Infinita que coincide con mi cumpleaños número veintisiete que fue ayer (yo siempre cumpliré 27 😉 la juventud se lleva en el alma.

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